Fluyendo con los cambios y la incertidumbre de la vida.

Fluyendo con los cambios y la incertidumbre de la vida.

Lo único seguro en nuestra vida es el constante cambio y la incertidumbre del futuro. Y este es uno de los más grandes retos que venimos a enfrentar los seres humanos en esta tierra. Normalmente los cambios nos generan miedo, la incertidumbre nos puede provocar ansiedad, preocupación, tristeza y en ocasiones hasta depresión.

Desde cambios en nuestro cuerpo, cambios en nuestra forma de ver y percibir el mundo, cambios en la forma de como nos relacionamos, cambios de trabajo, cambios de parejas, cambios de casa, cambios, cambios, cambios, desde una enfermedad hasta la muerte, nadie tiene certeza ni de cuando ni de cómo serán los sucesos a los que nos tendremos que enfrentar a lo largo de nuestro caminar por la vida.

Dentro de nuestra resistencia al cambio va implícita una necesidad profunda de controlar el futuro, una necesidad de planear, organizar, saber con certeza que no habrá variables que alteren el curso de lo que decidimos que tiene que suceder, e incluso hasta definir y decidir lo que las personas que nos rodean deban sentir o reaccionar.

Pero ¿qué hay detrás de esta necesidad de controlarlo todo?
Lo que se esconde normalmente es una necesidad de sentirnos seguros, en otras palabras lo que está detrás de la controlitis es un profundo miedo a aceptar nuestra vulnerabilidad, indefensión y finalmente una falta de confianza en que todas las experiencias traen bendiciones y lecciones importantes.

Qué pasaría si observamos de frente nuestro miedo al cambio y podemos observar que nuestros pensamientos están constantemente creando escenarios futuros negativos que ocasionan la ansiedad, preocupación, desgaste mental, desgaste emocional y sobretodo un gran derroche inútil de energía. Y qué pasaría si en vez de enfocar nuestra energía mental en esos escenarios futuros negativos tratando de controlarlo todo, aceptamos el hecho de que no podemos controlar absolutamente nada, pero lo que sí­ podemos hacer es observar nuestras propias reacciones sin juicio y aprender de ellas para poder posteriormente cambiar nuestros pensamientos de manera propositiva, compasiva y amorosa.

Si aprendemos que la mejor manera de lidiar con un cambio es de entrada aceptarlo, en el fondo estaremos aceptando y abrazando nuestro gran poder que radica en nuestra enorme capacidad de adaptabilidad y aceptación.

Lograr manifestar el gran poder que poseemos requiere de un enorme compromiso y voluntad para percibir los cambios como parte del proceso natural de la vida y de que gracias al cambio se da la transformación, el crecimiento, la evolución y finalmente se da el aprendizaje, pero esto solo sucede si vemos al cambio como una oportunidad, más que como un problema o un obstáculo.

Cuando tenemos que enfrentarnos a una situación de cambio en nuestra vida lo que en el fondo está sucediendo es que estamos siendo empujados a salir de nuestra zona de confort y oh tremendo lío, pues para todos nuestra zona de confort como su nombre lo indica es muy cómoda y por obviedad lo que menos queremos experimentar es la incomodidad. Nadie se quiere enfrentrar por voluntad propia al reto, al desafío, a la incertidumbre y a la vulnerabilidad.

Demos un primer paso intentando ver más allá de nuestro miedo y resistencia, si tratas de reconocer las emociones generadas a partir de experimentar cambios forzosos o no voluntarios, podrás detectar que estas emociones ocultas tienen mucho más que ver con sentimientos que probablemente fueron reprimidos mucho tiempo atrás y es por eso que necesitan ser revividos, reconocidos, aceptados para finalmente ser sanados y liberados.

Frustración, enojo, rechazo, falta de autoestima, dolor, sentimientos de impotencia, culpa, ganas de venganza, falta de coraje o valor etc., todos estos suelen ser sentimientos ocultos detrás de nuestro miedo al cambio y la incertidumbre del futuro. Pero lejos de experimentar esto como algo negativo, podemos optar por darnos cuenta de que nuestra verdadera identidad y fortaleza oculta está detrás de la vulnerabilidad que estamos experimentando.

Hay un dicho que dice más o menos así: uno no muestra su fortaleza hasta que es la única opción que tienes.

Experimentarnos vulnerables siempre trae una enorme oportunidad para el crecimiento, auto-conocimiento y desarrollo personal, por muy doloroso y difícil que parezca el cambio.

Al sentirnos vulnerables es donde podemos reconocernos capaces para genuinamente sacar y mostrar nuestra fortaleza interna, abrazándonos y mostrándonos a nosotros mismos un poco de cuidado y verdadero amor propio.

La negación de nuestros sentimientos solo hunde, esconde y genera mayor dolor, desgaste, rigidez mental, emocional y hasta enfermedad.

Observemos al cambio y a la incertidumbre como una Lección de amor y de confianza, de fortaleza y con un enorme potencial de sanación y de liberación, no solo de emociones reprimidas sino para poder reconocernos a nosotros mismos nuestro enorme capacidad oculta para resolver, superar y crecer junto con los cambios y la incertidumbre.

Una vez que soltamos nuestra necesidad de controlarlo todo y nos dejamos guiar por la energía divina, dejamos que la vida nos sorprenda y le damos permiso al Universo de traernos regalos mucho mayores de lo que siquiera nos podríamos imaginar.

Confía, ten Fe, siempre existen bendiciones escondidas detrás de los cambios, solo se requiere que fluyamos, de no forzar el curso y el tiempo divino de las situaciones, no permitamos que nuestro miedo al cambio nos paralice dentro de una cárcel invisible de zona de confort, atrévete a descubrir que siempre hay una gran sensación de plenitud, libertad y empoderamiento personal aguardando a ser mostrado desde tu interior.

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