Mi casi invisible enfermedad; la tristeza.

Mi casi invisible enfermedad; la tristeza.

Esta semana hubo dos personas muy famosas que se suicidaron, la noticia me shockeó y me movió profundamente, pues una de ellas es alguien a quien verdaderamente admiraba muchísimo y me inspiraba de sobremanera, por el gran ser humano que era, lo que hacía y por toda su gran trayectoria; Anthony Bourdain.

Y esta misma semana por “coincidencias” de la vida, una mujer de Singapur, que empecé a seguir en instagram y que se dedica a hacer “lecturas de alma” me dio una lectura express a la distancia. Lo que me dijo, no pudo ser más sorpresivo y atinado.

En resumidas palabras me dijo que necesito salir del estado depresivo y enfocarme en lo que sí quiero. Que mi alma ansía liberarse, que la libere, que por eso viajo, porque inconscientemente quiero escapar de esta realidad. Que mi vieja identidad me sirvió en el pasado y ahora la tengo que dejar ir, que ya no me sirve más.

Lo más cabrón de todo es que; es cierto, estoy deprimida y no me había dado cuenta, entonces me pregunté ¿si estas celebridades con todo el enorme acceso de información y acceso a los recursos de ayuda que pueden llegar a tener no lo lograron superar, como alguien tan común y corriente como nosotros lo podemos lograr?

Efectivamente he traído una tristeza cargando en hombros que a veces me pesa, otras veces se me olvida y me esfuerzo por salir, pero como que no termino de lograrlo y algo me vuelve a arrastrar. Constantemente tengo ganas de llorar sin ninguna razón aparente. Primero pensé que fue el regreso de India, después el procesar todo lo que había vivido allá, después lo que sentí como traición, abandono, soledad, vulnerabilidad durante el viaje. Después procesar cierres de ciclos en un área completamente nueva para mi, con alguien a quien quiero mucho, después acepar la tristeza y el rechazo, la sensación de culpabilidad, aceptar mi responsabilidad, sentir que a nadie engaño y  a nadie traiciono más que a mi misma. Y que no sé como dejar de hacerlo.  A veces me siento tan perdida, tan sola, que mi energía no logra sintonizar de nuevo con alegría, con fe y conectar con aquella dicha de vivir que normalmente tenía antes.

¿Qué me pasa? esta no soy yo. Sé que es mi ego que me arrastra y que nunca nada será suficiente para el ego. Me ha costado mucho trabajo sentarme a escribir, aunque sé que mi corazón y mi alma me gritaba que lo hiciera, algo me detiene, algo me detiene todo el tiempo, a hacer las cosas que sé que me darán paz. Las ganas se esfumaron como el humo del incienso en mi habitación.

Me pregunto, ¿dónde quedó mi alegría de vivir? estoy preparando cosas y realizando mis proyectos, y lo que siempre he soñado, y todavía más allá de lo que jamás soñé, pero aún así siento que algo falta, a veces siento que estoy mudando de piel como una serpiente, y me duele.

Quiero creer que estoy sanando, pero ya no sé si mi sanación está rayando en la crónica depresión. Estoy cansada de pensar, de intentar hacer cosas sin lograrlo, odio instagram, odio facebook, odio WhatsApp, los odio porque soy adicta a ellos, los odio porque quiero soltarlos y siempre regreso, los odio porque reflejan cuanto me he abandonado a mi misma y lo digo con lágrimas en los ojos. 

No sé por donde empezar, y me siento tan inútil porque además ahora estoy incapacitada. Que casualidad que hace dos días me caí, me lastimé y ahora no puedo caminar ni trabajar, sé que yo lo he provocado con mis pensamientos. A ¿qué grado de auto-boicot y de auto-ataque he llegado que me he provocado esto?. El universo me está diciendo detente, para y no te muevas ya.

Siento que estoy tocando fondo. No es que no tenga ganas de vivir, es que simplemente la tristeza me rebasa, la tristeza de no sé qué.

El Universo me habla, Dios me habla, pero en estos momentos me cuesta trabajo escucharlo. He rogado, implorado por ayuda, sé que está allí, pero no logro verla, palparla. Hay miles de razones por las que sentirse feliz, agradecido, las puedo contar todas, son muchísimas, las reconozco, las agradezco con el alma y las quiero honrar pero la voz del ego crece y crece en mi mente llena de dolor y tristeza.

Hace un par de semanas dos de mis mejores amigas pasaban por algo parecido que yo, una especie de letargo o apatía espiritual y emocional. Sin ninguna aparente causa llegábamos al punto de decir ¿y luego qué? ¿qué necesidad de estar aquí? si nos falta tantísimo camino por recorrer, si llevamos una infinidad de vidas repitiendo patrones sin poder liberarlos, repitiendo lecciones sin poder terminar de aprenderlas. ¿Y si mejor nos quedamos como estamos? ¿es obligatoria la evolución? De nuevo era esa voz del ego que ve hacia el futuro sombrío y fatal.

Pero justo a una de ellas le llegaron las respuestas que las tres estábamos buscando, la luz al final del túnel; estar con vida en este planeta, fue una decisión nuestra, y es un privilegio, es una oportunidad que debemos vivir como tal, con total y profunda gratitud, para nuestra evolución y la evolución de todas las almas. 

El curso de Milagros ha sido mi bote salvavidas cuando más dolor y desesperación he sentido en mi vida, primero con el aborto y después cuando me divorcié y ahora que parece que estoy dando a luz a algo en mi alma y que me duele con toda mi existencia, como si estuviera rompiendo el cascarón de un sistema de pensamiento que se aferra a quedarse en mi.

Si esto es lo que sienten las orugas al convertirse en mariposas, que dolor, que intensidad. Romper el cascarón, la crisálida duele y duele mucho.

A veces siento que tengo diarrea emocional y mental, y que no puedo parar. Estoy cansada de ver frases motivaciones, todas las conozco, todas las quiero aplicar, sé que soy muy amada, que Dios me protege, que esto es solo un sueño. Qua la Luz la paz y la alegría vienen de adentro, por eso medito.

He llegado a conectar de tal forma durante meditación que en verdad extraño tanto ese estado espiritual tan pleno y sin cuerpo, que entiendo perfectamente porque los que meditan se quedan tanto tiempo allí sin hacer nada, solo meditando, entiendo porque las mujeres que deciden dedicarse a la vida monástica lo hacen, creo que su experiencia de amor divino es tan real y tan tangible que saben que no lo encontrarán en ninguna otra relación humana. 

Talvez el lograr sentir la dicha, la plenitud y la paz de regresar a casa cuando medito me han dado estas ganas de querer huir, y al mismo tiempo me ha dado esta sensación de sentirme atrapada, atrapada en este planeta, en este cuerpo, en este estado, que me cuesta trabajo perdonarme a mi misma y cambiar, reconocer mi sombra es muy doloroso, creo que no hay nada más doloroso que eso, reconocer que aquello que odiamos de lo otros está en nosotros, lo que no nos gusta, lo que proyectamos a todos los demás, para al final darte cuenta que eres igual o peor de lo que juzgas o criticas. Y sé que el perdón a mi misma es la única llave para salir de aquí, pero incluso el perdón me duele.

La vidente me dijo que inconscientemente viajo porque quiero huir de esta realidad, es cierto, por eso cada vez que entro en estado medicina con Ayahuasca no quiero regresar, me quiero quedar allá, porque esta “disque realidad” me abruma, porque siento mucho, creo que siento más de lo normal, más de lo que la gente común y corriente siente, aunque no lo diga, aunque no lo exprese, así lo siento.

No quiero desaprovechar la oportunidad de tener vida, y menos si yo lo decidí, y vivir el sueño feliz como dice el Curso de Milagros, aunque no es fácil. También sé que cuando el cielo es más obscuro las estrellas brillan más intensamente.

Cada cabeza es un mudo y mi mundo en este momento me tiene paralizada como un zombie, vivir con esta tristeza y sin ganas es igual que un suicidio. No me quiero suicidar, pero si quiero despertar, si quiero desprenderme de todo lo que me detiene, lo que me ata, las creencias, las viejas heridas, los miedos.

Acaso abrir mi corazón implica esto ¿reconocer y sentir todo el dolor que habita en mi?  ¿Acaso esta es una desintoxicación y una limpieza de mi alma?

Hoy Leí que el planeta, este universo se está moviendo de dimensión, a una más amorosa, y que elegir vivir en una dimensión más amorosa, más compasiva requiere de mucha fuerza y mucho valor, que no es fácil, porque para eso hay que dejar atrás los patrones viejos y sistemas de pensamientos basados en el miedo, en la carencia y salir de nuestros ciclos dolorosos y viejos paradigmas que no nos sirven. Parece ser que este proceso es tan doloroso como una madre que da a luz a su bebé. Pero el resultado lo vale.

Todos allá afuera que se sienten solos, tristes y deprimidos igual que yo, sin entender bien porqué, creo que no somos nosotros, es el planeta, es el universo entero y no estamos solos en este proceso. Creo que miles de personas estamos despertando en este momento. Somos hermanos de alma.

Debemos de permanecer unidos y juntos nos levantaremos.

Share on facebook
Share on whatsapp
Share on twitter
Share on linkedin
Share on email

One thought on “Mi casi invisible enfermedad; la tristeza.

  1. Hola Lau, te sigo en Instagram, y hoy pase por primera vez a leer tus reflexiones.
    A veces no sé cómo expresar mi sentir, me pesa en el alma, pero no solo de lo que conlleva a mi responsabilidad en esta vida terrenal, lo pienso como algo acumulado de cien vidas, algo que después me digo, estás loca!
    La tristeza y las ganas de llorar que mencionas sin razón alguna, porque al analizar todo, no necesito observar mucho para saber lo bendecida que estoy, mi hija tiene buena salud y yo recibo su amor incondicional, tengo buena salud, que más que tener eso, tenemos un techo y alimento no falta.
    Me identifique con tus palabras, el saber que no soy la única, el camino lo recorremos varios, despertando y viviendo el presente sintiéndonos así.
    Ahora debo trabajarlo, y conocer cómo hacerlo, ya que no tengo mucho tiempo con la sensación de que hay algo más, que vivir de la manera que creemos se debe vivir.
    Te envío un abrazo muy cálido.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Back to Top